jueves, 10 de marzo de 2016

Simone De Beauvoir

 

                                                     Mujer Rota
 
                                                   (Simone De Beauvoir)
 
 
 
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-¿Qué hacer cuando el mundo se ha descolorido? No queda más que matar el tiempo
– Ya sé. En mi juventud se me dijo tanto que estaba equivocada, y tener razón me costó tanto, que rechazo equivocarme.
– La perpetua juventud del mundo me corta el aliento. Cosas que amaba han desaparecido. Muchas otras me han sido dadas.
– Los libros me salvaron de la desesperación; eso me persuadió de que la cultura es el más alto de los valores, y no logro considerar esta convicción con mirada crítica.
– Conozco a esas jóvenes “a la moda”. Tienen una vaga profesión, pretenden cultivarse, hacer deportes, vestirse bien, mantener impecable su departamento, educar perfectamente a sus hijos, llevar una vida mundana, en una palabra, éxito en todos los planos. Y no tienen verdadero interés por nada. Me hiela la sangre.
– ¿Qué significa amar, para él, hoy día?
– Ya no me quedaba nadie más que André a quien, justamente, no tenía. Nos creía transparentes el uno para el otro, unidos, soldados como hermanos siameses. Se había desligado de mí, me había mentido: volvía a encontrarme sobre esta banqueta, sola. A cada segundo, al evocar su rostro, su voz, atizaba, un rencor que me devastaba. Como en esas enfermedades en las que uno se forja su propio sufrimiento, cada inspiración desgarra los pulmones y sin embargo uno está obligado a respirar.
– ¿Continuará por esta pendiente? Cada vez más indiferente… No quiero. Llaman indulgencia, sabiduría, a esta inercia del corazón: es la muerte que se instala en nosotros. No todavía, no ahora.
– ¿Qué nos sucedía? En nuestra vida había habido disputas, pero por razones serías […] Hay que decir también que antes teníamos en la cama reconciliaciones fogosas; en el deseo, la turbación, el placer, los rencores inútiles quedaban calcinados; nos volvíamos a encontrar uno frente al otro, nuevos y alegres. Ahora estábamos privados de ese recurso.
– Conservar vitalidad, alegría, presencia de espíritu es permanecer joven. Por lo tanto, la parte que le toca a la vejez es rutina, la morosidad, la chochez. No soy joven, estoy bien conservada, es muy distinto. Tomé somníferos y me metí en la cama.
– Siempre me negué a enfocar la vida a la manera de Fitzgerald, como un “proceso de degradación”. Pensaba que mi relación con André no se alteraría jamás, que mi obra no cesaría de enriquecerse, que Philippe se parecería cada día más al hombre que yo había querido hacer de él. ¡Qué ilusión! La expresión de Sainte-Beave es más verdadera que la de Valéry: “Uno se endurece por partes, se pudre en otras, jamas madura”.
– Mi primer encuentro con la muerte, cómo lloré. Después lloré cada vez menos: mis padres, mi cuñado, mi suegro, los amigos. Tambipen eso es envejecer. Tantos muertos detrás de uno, echados de menos, olvidados. A menudo, cuando leo el diario, me entero de una nueva muerte: un escritor querido, una colega, un viejo colaborador de André, uno de nuestros camaradas políticos, un amigo perdido de vista. Uno debe sentirse extraño cuando queda, como Manette, como el único testigo de un mundo abolido.
– Es cierto que la historia de la humanidad es hermosa –dijo André–. Lástima que la de los hombres sea tan triste.
– Nunca seríamos dos extraños. Uno de estos días, mañana quizá, nos reencontraríamos puesto que mi corazón ya lo había encontrado.
 
                                                 
                                                   Her Life and Philosophy 
 
 
 
Simone de Beauvoir (París, 9 de enero de 1908 - ibíd. 14 de abril de 1986) fue una escritora, profesora y filósofa francesa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo y algunas obras, como El segundo sexo, se consideran elementos fundacionales del feminismo. Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre.
Tras haber sido profesora agregada de filosofía en 1929, De Beauvoir, o más bien Castor –apodo que le dio su amigo Herbaud y que Sartre siguió usando, en un juego de palabras entre «Beauvoir» y beaver, en inglés, se preparó para ser profesora titular. Su primer destino fue Marsella: Sartre obtuvo a su vez un puesto en Le Havre en marzo de 1931 y la perspectiva de separarse de él destrozó a De Beauvoir
 
 
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madre e hijo





Honor y gloria a un humanista con ascendencia mundial y auténticamente dominicano. DON PEDRO HENRIQUEZ UREÑA.
Su madre, Salomé Ureña de Henríquez, versifica con la fuerza de su amor puro y externa su belleza interior con su acendrado espíritu de poetisa sublime, en la poesía inspirada por su hijo: MI PEDRO, llena de amor filial.
Mi Pedro no es soldado; no ambiciona
de César ni Alejandro los laureles;
si a sus sienes aguarda una corona,
la hallará del estudio en los vergeles.
¡Si lo vierais jugar! Tienen sus juegos
algo de serio que a pensar inclina.
Nunca la guerra le inspiró sus juegos:
la fuerza del progreso lo domina.
Hijo del siglo, para el bien creado,
la fiebre de la vida lo sacude;
busca la luz, como el insecto alado,
y en sus fulgores a inundarse acude.
Amante de la Patria, y entusiasta,
el escudo conoce, en él se huelga,
y de una caña, que transforma en asta,
el cruzado pendón trémulo cuelga.
Así es mi Pedro, generoso y bueno;
todo lo grande le merece culto;
entre el ruido del mundo irá sereno,
que lleva de virtud germen oculto.
Cuando sacude su infantil cabeza
el pensamiento que le infunde brío,
estalla en bendiciones mi terneza
y digo al porvenir: ¡Te lo confío!






Fue filólogo y un ensayista de verdadera altura, apasionado por la sencillez del lenguaje, que procuró limpiar de barroquismos hasta llegar en ocasiones a la sequedad. A este respecto, son fundamentales sus estudios titulados Corrientes literarias en la América hispana; Seis ensayos en busca de nuestra expresión;Ensayos críticos (1905); Horas de estudio (1910); Mi España (1912); La versificación irregular en la poesía castellana (1920); La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo (1936); El español en Santo Domingo (1940);Plenitud de España (1940), y su obra póstuma: Historia de la cultura en la América Hispánica (1947).
Son de verdadera importancia sus ensayos sobre Juan Ruiz de Alarcón y sobre Hernán Pérez de Oliva, así como su recopilación de Romances de América (1913), en la que recoge los romances españoles que todavía se recitan o cantan en la República Dominicana. Nuestro autor es una figura ilustre de las Letras de la América española.
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Leopoldo Lugones

Palmera
 (Leopoldo Lugones)

                                                               Al llegar la hora esperada

     en que de amarla me muera,
que dejen una palmera
sobre mi tumba plantada.

Así cuando todo calle,
en el olvido disuelto,
recobrará el tronco esbelto
la elegancia de su talle.

En la copa, que su alteza
doble con melancolía, 
se abatirá la sombría 
dulzura de su cabeza.

Entregará con ternura
la flor, al viento sonoro,
el mismo reguero de oro
que dejaba su hermosura.

Como un suspiro al pasar,
palpitando entre las hojas,
murmurará mis congojas
la brisa crepuscular.

Y mi recuerdo ha de ser,
en su angustia sin reposo,
el pájaro misterioso
que vuelve al anochecer.







Leopoldo Lugones. Nació en Villa María del Río Seco, Argentina en 1874, y falleció en Buenos Aires en 1938. Fue el máximo exponente del modernismo argentino. Se suicida el 18 de febrero de 1938 en un hotel del Tigre (llamado "El tropezón") al ingerir una mezcla de cianuro y whisky. Lugones aún hoy genera controversias por su cambiante temperamento político. 


Aarón Santana Robles.
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Su estrella



Vanguardismo - Louis Aragon

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Del poeta a su "Estrella"
Dirá alguien que un hombre
no debe exponer su amor
en la plaza pública.
Yo responderé que un hombre
no tiene nada mejor,
más puro y más digno
de ser perpetuado, que su amor...

Louis Aragon

Resultado de imagen para louis aragon poemas(París, 1897-1982) Escritor francés. Terminados sus estudios medios, comenzó a estudiar medicina, que interrumpió para alistarse voluntario en 1917 para la Gran Guerra. Durante el período de instrucción conoció a André Breton y a Philippe Soupault, con los que volvió a encontrarse en París en 1919 y con los que fundó la revista Littérature, órgano del dadaísmo parisiense que recogía las ideas que algunos años antes había expresado Tristan Tzara en Zúrich, quien, por otra parte, también colaboró en la revista junto con Paul Éluard y otros jóvenes.
JOSE SALAZAR CLEYVER ITIEL



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salvador diaz miron




salvador diaz miron
Nació el 14 de diciembres de 1853 en el Puerto de Veracruz (México).

Hijo del gobernador de su estado, Manuel Díaz Mirón, siguió los pasos de su progenitor, pero con fuerte inclinación hacia las letras.

A los 14 años se inició en el oficio de periodista.Fue diputado y hubo de exiliarse en los Estados Unidos y España. Pasó un tiempo en la cárcel por matar a un individuo en un duelo.

Editó dos libros de poemas: Poesías (1896) y Lascas(1901). El primero, del cual renegaría más tarde, es un libro cercano al romanticismo, y el segundo es de una aventura de formas que marcaría el camino paraRubén Darío.

Lascas fue un libro minoritario pero que cambió totalmente su poética y logró algunos de los versos más difíciles y bellos del castellano. La perfección formal, que a veces lo hiela, logra en otras ocasiones una delicadeza y una suavidad extremas en las que el artificio y la dificultad no se notan o, como en El muerto, una descripción que abre los ojos al horror sin dejar por eso de fluir, como un espasmo que se narra.

Salvador Díaz Mirón falleció en su ciudad natal el día 12 de junio de 1928. 






Semejas esculpida en el más fino
hielo de cumbre sonrojado al beso
del Sol, y tienes ánimo travieso,
y eres embriagadora como el vino.
Y mientras: no imitaste al peregrino
que cruza un monte de penoso acceso,
y párase a escuchar con embeleso
un pájaro que canta en el camino.
Obrando tú como rapaz avieso,
correspondiste con la trampa del trino,
¡por ver mi pluma y torturarme preso!
No así al viandante que se vuelve a un pino
y párase a escuchar con embeleso
un pájaro que canta en el camino.
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El mar junto a mi- Albert Camus

 El Mar Junto a mi 
(Albert Camus)






Creciendo con el mar mi pobreza ha sido fastuosa, luego he perdido el mar y todos los lujos me han parecido grises, la miseria intolerable. Desde entonces, espero. Aguardo que vuelvan las naves, la casa de aguas, el día límpido. Me lo tomo con calma, pongo mi mayor empeño en ser educado. Se me ve pasar por las hermosas calles de los sabios, admiro los paisajes, aplaudo como hacen todos, doy la mano, no soy yo el que habla. Se me alaba, sueño un poco. Se me ofende, apenas me sorprendo, después olvido y sonrío a quien me ultraja; o saludo con exceso de cortesía a quien me gusta. ¿Qué voy a hacer si tan sólo tengo memoria para una imagen? Finalmente me conminan a que diga quién soy. “Todavía nada, todavía nada…”
Es en los entierros donde me supero. Soy en verdad excelente. Marcho a paso lento por suburbios ornados de chatarra, me adentro por amplias alamedas, plantadas de árboles de cemento que terminan en agujeros de tierra fría. Allí, bajo la venda apenas enrojecida del cielo, observo como unos gallardos camaradas inhuman a mis amigos a tres metros de profundidad. La flor que una mano arcillosa me tiende en ese momento, si la lanzo, no falla jamás la fosa. Mi piedad es la precisa, la emoción exacta, inclinando la nuca como es debido. Admiran el acierto de mis palabras. Pero no tengo mérito: yo espero.




 Philosofia- Albert Camus




 Algo acerca de el 

 

(Mondovi, Argelia, 1913 - Villeblerin, Francia, 1960) Novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.
















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Alejo Carpentier



La danza del macizo de bambúes (Alejo Carpentier)


No estoy aquí para pensar. No debo pensar. Ante todo sentir y ver. Y cuando de ver se pasa a mirar, se encienden raras luces y todo cobra una voz. Así, he descubierto, de pronto, en un segundo fulgurante, que existe una Danza de los Arboles. No son todos los que conocen el secreto de bailar en el viento. Pero los que poseen la gracia, organizan rondas de hojas ligeras, de ramas, de retoños, en torno a su propio tronco estremecido.
Y es todo un ritmo el que se crea en las frondas; ritmo ascendente e inquieto, con encrespamientos y retornos de olas, con blancas pausas, respiros, vencimientos, que se alborozan y son torbellino, de repente, en una música prodigiosa de lo verde. Nada hay más hermoso que la danza de un macizo de bambúes en la brisa. Ninguna coreografía humana tiene la euritmia de una rama que se dibuja sobre el cielo
Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.”

Alejo Carpentier, Los pasos perdidos, XXVIII



Alejo Carpentier (La Habana, Cuba, 26 de diciembre de 1904 - París, 25 de abril de 1980). Escritor cubano.
Hijo de un arquitecto francés y una profesora rusa, inicia estudios de arquitectura en 1921, que abandona dos años más tarde, pasando a ejercer como periodista en la revistas Hispania, Social y Carteles, destacando también como musicólogo.
Obras: 
* Ecue-yamba-o! (1933) 
* La música en Cuba (1946)
* Los pasos perdidos (1953)
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